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04 Feb 2015
Pensar que puede salir mal - Google Images

Claves para mitigar el cansancio mental.

Nuestra mente piensa, sueña, proyecta, asocia ideas, diseña, planifica, genera expectativas, imagina o recuerda… Y si no gestionamos bien toda esta actividad mental, el cansancio de nuestra mente se convierte en una compañero inseparable y fastidioso.

¿Qué es el cansancio mental?

Es una disminución ‘temporal’ de la eficiencia funcional mental. Al menos así está definida, por los expertos, la fatiga mental.

Cada individuo genera unos 50.000 pensamientos al día, muchos de los cuales son repetitivos y mecánicos. Muchos de ellos corresponden al pasado y aunque les demos vueltas y vueltas, realmente, no llegan a ninguna parte y contribuyen a agotarnos mentalmente.

Pensar que puede salir mal - Google Images

¿Cómo se manifiesta el cansancio mental?

Produce pérdida de concentración, dispersión, pereza, falta de atención, una peor relación del esfuerzo-resultado, una menor capacidad para asimilar la información y aumenta la probabilidad de que se comentan errores. Puede disminuir nuestra capacidad resolutiva. Esto en sus estados más leves.

En sus estadios más fuertes, cuando se convierte en algo más permanente que temporal, las consecuencias llegan más allá del trabajo y podemos encontrarnos con trastornos del sueño, fatiga ocular, sensaciones continuas de cansancio, adormecimiento, mareos, cefaleas, irritabilidad o alteraciones digestivas.

Estos estados permanentes se pueden llegar a producir si no se tiene en cuenta la sintomatología leve o si no hacemos caso de las claves que nos ayudan a mitigar, a suavizar ese ‘cansancio mental’.

¿Qué provoca el cansancio mental?

Por un lado el exceso de trabajo, tanto en concentración como en tiempo. Cuando trabajamos demasiado o tenemos un exceso de tareas cotidianas y no descansamos, se produce estrés, una forma y un síntoma del cansancio mental.

Por otro lado, las implicaciones emocionales fuertes o la falta de gestión emocional hace que las emociones se apoderen de nosotros y nos lleguen a provocar un elevado cansancio menta.

Leer mucho, el exceso de carga mental, una intensa concentración o la intensa actividad intelectual nos provocan también un elevado cansancio mental.

El cansancio mental suele aparecer más en personas con un mayor nivel de sedentarismo y con poca actividad física.

Según una encuesta realizada por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo a finales de 1999, dos de cada tres personas (más de un 60%) que decían tener un ritmo alto de trabajo y un nivel elevado de atención durante más de la mitad de la jornada presentaban síntomas claros de fatiga.

Aquí es justo puntualizar que la fatiga no siempre está motivada por el trabajo, así como que nunca está motivada sólo por el trabajo. Suele ser una acumulación de circunstancias que, si no las frenamos, nos llevan a sentir esos síntomas que indican ese cansancio o fatiga mental.

¿Cuáles pueden ser esas otras causas de cansancio mental?

Los hábitos poco saludables provocan un aumento de ese cansancio mental.

También influyen directamente las circunstancias personales de cada individuo.

¿Cómo podemos prevenir la fatiga mental?

Voy a indicar aquí 7 claves para poder mitigar y prevenir el cansancio mental:

  1. Descansar diariamente lo que el cuerpo necesite. Dormir lo suficiente.
    Lo normal que se indica son unas 7 u 8 horas.
  2. Realizar pausas si se realiza una actividad con un alto componente intelectual.
    Tomarse pequeños recreos durante nuestra rutina diaria es una dinámica sana.
    Inspirar y expirar profunda y relajadamente durante esa pausa calma el torbellino de pensamientos de nuestra mente.
  3. Descansar la vista.
    Trabajamos mucho delante del ordenador u otros dispositivos móviles y hay que dejar que los ojos se hidraten de vez en cuando.
  4. Realizar ejercicio físico que genera endorfinas y disminuye el cortisol que provoca el estrés en el cuerpo.
    El yoga como actividad de relajación puede ser un excelente compañero para disminuir el cansancio mental. Y en este caso puedo hablar desde mi propia experiencia.
  5. Ser positivo y optimista, puesto que la principal causa de agotamiento son los pensamientos que creamos en nuestro interior sobre nuestra vida y nuestro trabajo.
  6. Escuchar música, puesto que la música motiva.
    Según un estudio publicado en la revista ‘Ergonomics’ se demostró que las personas que escuchan música son más eficaces en el desarrollo de sus tareas.
  7. Cuidar la alimentación, la base de protección de nuestro sistema inmunológico.
    Es bueno aumentar el consumo de cereales no refinados, frutas y vegetales frescos porque mineralizan y aportan muchos nutrientes al cuerpo.
    También ayuda beber líquidos, agua y zumos, fundamentalmente.
    En la medida de lo posible, debemos evitar alimentos procesados, comida rápida, azúcares refinados porque tienen pocos aportes nutritivos al cuerpo.

Como conclusión…

Me quedo con el optimismo (no podía ser de otra manera) como una vía de modificar pensamientos recurrentes limitantes y agotadores, con los aportes endorfínicos del ejercicio físico (yoga) y con mejorar la alimentación para obtener una ‘mens sana in corpore sano’.

admin

Mis valores son la flexibilidad, el respeto y la comunicación. Consultora, Formadora y Coach en coaching organizacional, desarrollo de habilidades de dirección y comunicación interpersonal y organizacional. Me entusiasma acompañar en las transformaciones de las personas y las organizaciones a través de la consultoría y la formación.

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