BLOG

25 Mar 2015
Cuánto puedes aguantar sin quejarte - Google Images

¿Cuánto puedes aguantar sin quejarte?

Si lo pensamos bien, dedicamos una gran parte del tiempo de nuestro día a quejarnos por cosas. En ocasiones, las quejas están justificadas, pero la mayoría de las veces, podríamos decir que ‘nos quejamos de vicio’.

¿Por qué ocurre esto?

Ponemos el foco de nuestra atención en aquellas cosas que no nos gustan para quejarnos, en lugar de enfocarnos bien en las que sí nos gustan, bien en las soluciones a las que no nos gustan.

Realmente es más fácil criticar algo que está ahí y que no nos gusta que hacer el esfuerzo de sacar a nuestra creatividad de paseo y buscar soluciones que nos convenzan.

Cuánto puedes aguantar sin quejarte - Google Images

¿Cuáles son las quejas más comunes?

En los entornos laborales los empleados se quejan de:

  • Mi jefe no me escucha.
  • Tengo demasiado trabajo.
  • Mi trabajo no me motiva.
  • A Fulanito siempre le tratan mejor.
  • La empresa no se preocupa por cómo nos sentimos.

En las parejas, las quejas más comunes son:

  • Mi pareja no me escucha.
  • Mi pareja debería saber lo que quiero.
  • Mi pareja debería saber cómo me siento.

Si somos mujeres:

  • Estoy gorda.
  • No tengo tiempo para mi.

Entre amigos:

  • Siempre tengo que llamar yo.
  • Me lo dijo de muy mala forma.

Si nos metemos en el rol de consumidores:

  • La gasolina está cara.
  • Me envían demasiados mails.

Y así en cualquier aspecto de la vida que pensemos. Definitivamente, pasamos mucho tiempo quejándonos.

Después de identificarte con alguna de las quejas anteriores, ¿cuánto tiempo crees que eres capaz de estar sin quejarte?

Os invito a reflexionar sobre cuánto tiempo somos capaces de estar sin quejarnos. Si lo analizamos bien, en el mejor de los casos, minutos.

Y esto es muy poco, porque nuestro cerebro está más habituado a la queja que a buscar la parte buena de las cosas.

¿Qué produce la queja en nuestra biología?

Fundamentalmente estrés, ansiedad.

Pensad en alguien que está permanentemente quejándose por todo. ¿Cómo catalogaríamos a esa persona? ¿Cansino? ¿Aguafiestas? ¿Pesimista?

Dan ganas de quedarnos a su lado eternamente, ¿verdad?

Pues tengamos en cuenta esa sensación porque, en algún momento, seguro que cada uno de nosotros la hemos provocado también.

El estrés envía al cuerpo hormonas de cortisol que no dejan oxigenarse adecuadamente al torrente sanguíneo y a los órganos vitales. Una persona que se queja mucho, tiene más riesgos de sentirse enferma más habitualmente. Lógicamente, descarto aquí a aquellos que tienen cualquier problema de salud.

Pero es cierto que la queja, que, objetivamente, nos lleva a sentirnos peor puede empeorar nuestro estado de salud.

¿Qué ocurriría si nos enfocáramos más en las cosas que nos gustan que en la queja?

Existen experimentos que demuestran que tras un tiempo sin quejarte, tu cuerpo comienza a sentirse diferente.

Hay una iniciativa inglesa que la comenzaron dos amigos al darse cuenta de que cuando restringieron su nivel de quejas, comenzaron a sentirse mejor. Lo propusieron por internet a través de una página web para que la gente se inscribiera a no quejarse durante todo un mes. Pensaron recibir unas 500 solicitudes y llegaron a tener más de 1.700.

También hay un libro titulado ‘Un mundo sin quejas’ que propone el reto de permanecer 21 días sin quejarte para convertirlo en un hábito. El reto propone estar 24 horas sin expresar una queja en voz alta. Y si se expresa, el cronómetro se pone a cero de nuevo durante las 24 horas siguientes.

No es fácil, ya que supone cambiar un hábito y tenemos que trabajarlo mucho, de hecho, cada vez que nos damos cuenta de que no lo estamos haciendo como queremos. Pero los resultados de cambiar las quejas por soluciones o enfocarnos en aquello que nos hace felices (sin dejar de tener los pies en la tierra) nos provoca muchos beneficios de muchos tipos.

Como conclusión…

Nuestra biología se encuentra mejor cuando se siente feliz… Hagamos el esfuerzo y cambiemos la queja por el lado bueno de las cosas.

Y ya nos contáis los resultados…

admin

Mis valores son la flexibilidad, el respeto y la comunicación. Consultora, Formadora y Coach en coaching organizacional, desarrollo de habilidades de dirección y comunicación interpersonal y organizacional. Me entusiasma acompañar en las transformaciones de las personas y las organizaciones a través de la consultoría y la formación.

Escribe tu comentario