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05 Oct 2020
La trampa de la mentira

La trampa de la mentira

Mucho se ha habla en estos días en los medios sobre la mentira. Los políticos protagonizan, en ocasiones, situaciones bochornosas y en este caso le ha tocado a una mentirijilla, aparentemente sin importancia, que se ha convertido en una noticia con un calado bastante profundo.

Y es que ya lo dice nuestro refranero español… ‘Se coge antes a un mentiroso que a un cojo’.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué las mentiras se acaban cazando?

 

1.- La mentira requiere de memoria…

 

Tenemos que tener memoria para no contar la misma cosa de diferente manera. Y, a veces no nos damos cuenta y nuestro cerebro nos juega una mala pasada y cuenta la verdad dejándonos, literalmente, con el culete al aire.

Si conseguimos tener memoria y contar siempre la misma cosa, puede ocurrir también, que esa mentira tenga que estar sostenida por otras mentiras posteriores, de tal manera que nos podemos acabar haciendo un lío (lo más probable) y teniendo que confesar la verdad.

Por otro lado, cuando la mentira implica a otras personas que tengan que mentir por nosotros, ahí la cosa se complica aún más. Y es que, cada uno intentará salvar su honor (por no decir otra cosa) y al final acabarán cantando desde la A a la Z. 

 

2.- La mentira requiere de un excelente control de la comunicación no verbal.

 

El inconsciente lo pilla todo. Son microgestos. En microsegundos. Pero el inconsciente los detecta.

El control de la comunicación no verbal cuando mentimos tiene que ser de profesional porque sin no, nos pillarán seguro. No sabrán exactamente por qué, pero algo no les cuadrará en nuestra exposición. Y es que al cerebro no le gusta mentir. Y cada persona tenemos microgestos inconscientes que son muy difíciles de controlar y de erradicar. 

Por tanto, si lo que decimos no es la verdad, el inconsciente del otro es más que probable que lo capte, incluso hasta averiguar la verdad, lo que nos dejará con la cara bien roja. 

 

3.- La mentira no caduca nunca…

 

Podría parecer que hemos colado una mentira cuando, tras unos días, se pasa la conversación de todo el mundo sobre ese asunto. Sin embargo, la mentira no tiene fecha de caducidad. De repente, tiempo después de haber colado una mentira, alguien, rememora de nuevo esa situación y de otra vez… zas, metemos la pata y se nos pilla en esa mentira.

Nuevamente, la cara como un tomate…

 

4.- La mentira abre brechas en la confianza…

 

La mentira puede llegar a abrir abismos en la confianza entre dos personas. Cuando te pillan en una mentira, tardarán en volver a confiar en ti. 

Si son mentiras piadosas (como me decía mi madre de pequeña y yo nunca lo he entendido muy bien eso de ‘piadosas’— ¿qué pasa? ¿Que por ser pequeñas son menos mentiras? ¿Que mentir por no hacer daño a los demás está bien?) la brecha en la confianza será pequeña. Pero si son mentiras profundas, la brecha en la confianza puede que nunca más se vuelva a cerrar.

Por tanto… ¿nos merece la pena perder tantas cosas buenas por mentir? Parece que a algunos sí…

 

5.- Mejor decir la verdad…

 

La verdad es una buena compañera de vida. Puede que, en ocasiones, cueste decir cosas, pero la verdad siempre tiene un camino despejado, claro y nítido.

Las personas que dicen la verdad son sinceras ante todo y, además, son confiables, se les considera buenos compañeros y a la gente, en general, les gusta disfrutar de su compañía…

Por tanto, si tienes que elegir entre mentir y ser sincero… elige la sinceridad… a la larga será mejor seguro!

admin

Mis valores son la flexibilidad, el respeto y la comunicación. Consultora, Formadora y Coach en coaching organizacional, desarrollo de habilidades de dirección y comunicación interpersonal y organizacional. Me entusiasma acompañar en las transformaciones de las personas y las organizaciones a través de la consultoría y la formación.

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