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18 Dic 2013
El camino del genio

El camino del Genio

En este post, siguiendo con la trilogía de los caminos de la felicidad de los que habla mi querido Juan Planes, hablaremos del camino del Genio.

Comencemos por el principio… ¿Qué es un genio?

Aunque el término no posee una clara definición ortodoxa, podríamos apuntar varias cuestiones.

Por un lado, la Wikipedia nos dice que un genio es una persona que destaca de manera excepcional por sus talentos intelectuales.

Por otro lado, existen diversos estudios que demuestran que en los genios existe una amalgama de creatividad, talentos y habilidades.

Y yo añado que a un genio se le nota que es un genio porque pone pasión en aquello que hace.

El camino del genio

¿Y por qué la genialidad es un camino para conseguir mayor felicidad?

Aquí volvemos a aspectos que comentamos también en el camino del sabio… Un genio suele estar centrado en despertar su potencial y está comprometido a ser cada vez mejor en aquello que hace que, además, coincide con su pasión.

Esta atención a superarse potencia su humildad y lo aparta del ego.

Al apartarse del ego deja de estar centrado en sí mismo y pone toda su atención en hacer mejores cosas. Mejores cosas que, casi con certeza, tendrán su utilidad para otros.

En este sentido, ¿a quiénes se puede considerar genios?

Desde Einstein que le dio un sentido diferente a las leyes de la naturaleza con su concepción de la teoría de la relatividad general y revolucionó, de esta manera, la física… Pasando por Eddison, Van Gogh,  Mozart o Leonardo Da Vinci.

Y llegando a genios actuales como Rafael Nadal, Messi, Marc Márquez, Stephen Hawkings, Mark Zuckerberg o Steve Jobs.

En el mundo hay infinidad de genios… Y, como en el caso de los Sabios, algunos son célebres y otros muchísimos son anónimos.

Y me pregunto una vez más… el genio, ¿nace o se hace?

El genio también se hace.

Es innegable que hay personas que nacen con talentos especiales, pero esto no quiere decir ni que los descubran, ni que los desarrollen.

La diferencia que hay entre un genio y alguien que no es genio es, por un lado, la creencia de que puede hacer algo de manera excepcional (efecto Pigmalión) y, por otro lado, las horas de entrenamiento.

La diferencia que existe entre Rafa Nadal y otro tenista que no llega ni a competir es, muy probablemente, las horas de entrenamiento, dedicación y pasión de Rafa. Hay que mencionar que su lesión en la rodilla le ha provocado aprender a jugar de nuevo apoyándose en su otra pierna y ahí está, el número 1 del mundo otra vez.

José Antonio Marina, un filósofo contemporáneo que me encanta, escribe un artículo en La Vanguardia en julio de 2011 titulado: Diez mil horas para ser un genio. Mozart, Bill Gates o Einstein son la prueba de que la genialidad no es un don innato, sino fruto de un aprendizaje de horas.

Por último… ¿qué es el efecto Pigmalión?

Se han hecho varios experimentos al respecto, pero hubo uno en una universidad de EEUU en el que se cogió como muestra a dos clases. En ambas clases había buenos y malos estudiantes. A una clase se la trató durante todo el curso con la creencia de que todos eran muy buenos estudiantes. Y a la otra clase se la trató con la creencia contraria, que eran muy malos estudiantes.

El resultado a fin de curso fue que la clase en la que se había impuesto la creencia de que eran buenos estudiantes obtuvieron muy buenos resultados en las calificaciones, incluso, aquellos que habían sido antes malos estudiantes.
Y a la inversa, en la clase donde se impuso la creencia de que eran malos estudiantes, se obtuvieron resultados muy mediocres, incluso por parte de los estudiantes excelentes.

Así que… rodéate de aquello que te haga ser, cada vez, una mejor versión de ti mismo!!

¿Y cómo podemos convertirnos en genios?

Teniendo en cuenta los talentos individuales desde las familias y desde los colegios.

Ya vivimos en una sociedad muy diferente. Una sociedad donde la diferencia es lo que realmente triunfa. Una sociedad donde la pasión por aquello que haces te conduce, irremediablemente al éxito.

Por tanto, padres y educadores (muchos ya lo hacen por fortuna) deben ser conscientes de la llamada atención a la diversidad. Algo que queda muy bonito por escrito, pero que, desgraciadamente, todavía no se lleva tanto a la práctica.

La atención a la diversidad significa dar a cada alumno, a cada hijo, aquello que requiere para desarrollar sus talentos, para que disfrute mejorando aquello que le provoca pasión.

Yo lo hago en mis clases, tanto en mis voluntariados con adolescentes, como en el desarrollo de mi trabajo con adultos. Y me enorgullece enormemente que sucedan cosas como la de ayer mismo, que quedé para comer con uno de mis alumnos a los que tutorizo en la Certificación en Coaching que dirijo al que felicité por el cambio tan positivo que se percibía en él. Un alumno de más de 50 años que sigue conservando el brillo en sus ojos a la hora de aprender y de integrar y que me confesaba que la dedicación que le había imprimido a la formación que había impartido con esa atención a la diversidad del grupo de alumnos había sido muy importante para provocar su cambio. Se me saltan las lágrimas de emoción cuando esta magia sucede.

Por tanto, padres y educadores, enfóquense en los hijos y alumnos, descubran sus talentos y poténcienlos… Sin miedos… porque las personas apasionadas serán personas más comprometidas con su pasión y serán personas más felices.

admin

Mis valores son la flexibilidad, el respeto y la comunicación. Consultora, Formadora y Coach en coaching organizacional, desarrollo de habilidades de dirección y comunicación interpersonal y organizacional. Me entusiasma acompañar en las transformaciones de las personas y las organizaciones a través de la consultoría y la formación.

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